Precisión y tecnología para crear cualquier color que imagines. Nuestro laboratorio de color garantiza la máxima fidelidad y consistencia.
En Mallorquimica, el tintado de color es un proceso preciso que combina tecnología avanzada con conocimientos especializados para lograr resultados consistentes y precisos. Nuestras máquinas de tintado en tienda nos permiten crear colores a demanda añadiendo pigmentos altamente concentrados a bases de pintura seleccionadas. Cada fórmula se controla digitalmente, lo que garantiza la repetibilidad y un color uniforme desde el primer envase hasta el último.
Nuestras máquinas de tintado funcionan dosificando la cantidad exacta de colorante en la pintura, que se mezcla a fondo para lograr un acabado suave y uniforme. Este sistema nos permite producir una amplia gama de tonos con una excelente estabilidad de color, ya sea que necesite un neutro suave, un toque vibrante o un tono profundo e intenso.
Para la igualación de color y los ajustes finos, en Mallorquimica ajustamos los colores mediante un espectrofotómetro (fotoespectómetro). Este dispositivo escanea una muestra de color y analiza su composición midiendo cómo se refleja la luz en la superficie. Los datos se traducen en una fórmula de color precisa, que podemos reproducir o ajustar según sea necesario. Esto es especialmente útil para igualar colores de paredes, telas, azulejos o muestras de referencia existentes, donde la precisión es esencial.
Gracias a esta tecnología y a nuestra experiencia, podemos fabricar prácticamente cualquier color a partir de prácticamente cualquier carta de colores, en nuestra amplia gama de pinturas y revestimientos. Desde pinturas para interiores y exteriores hasta acabados especializados, Mallorquímica garantiza que el color elegido se iguale, ajuste y produzca con fiabilidad y calidad profesional.
La finalidad de los productos intumescentes es prevenir el colapso de la estructura de un edificio, lo que puede ocurrir si un elemento de carga alcanza su estado crítico. Para el acero, esto está vinculado a la temperatura crítica, la cual se define como la temperatura en la cual la capacidad de carga se iguala al efecto de las cargas aplicadas (así el elemento de carga estaría muy cerca del colapso). La temperatura crítica del acero puede variar entre 350ºC y 750ºC, dependiendo principalmente del esquema de carga, pero en la mayoría de los casos está entre 500ºC y 620ºC. Para el hormigón el estado crítica está vinculado a la temperatura crítica de las barras de refuerzo (normalmente entre 350ºC y 500ºC) y el alcance de una temperatura de 500°C dentro del elemento de hormigón. Para la madera está vinculada con la sección residual del elemento de carga después de la combustión.
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